Terminada la proyecci�n, la sala se llen� de silencio. Con algo de atenci�n solo se hubiera percibido el murmullo de mi chorrada preguntando si habr�a tomas falsas en los cr�ditos. No voy a hacer interpretaciones baratas sobre el porque de ese silencio. Solo puedo decir que me impresion�. La pel�cula alemana, candidata a un oscar a la mejor pel�cula extranjera que presumiblemente no ganar�, es una soberbia recreaci�n hist�rica y psicol�gica de la agon�a del III Reich (ese que iba a durar mil a�os). Hitler, el gordo G�ering (h�roe de la aviaci�n germana en la I GM y jefe de la Luftwaffe, que hab�a prometido al F�hrer doblegar a Inglaterra), el fan�tico ministro de propaganda Goebbels (del que tanto han aprendido los ac�litos de Bush y Aznar con su famosa m�xima Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad indiscutible) , el Reichsf�hrer Himmler (jefe de las SS), Albert Speer (arquitecto oficial del regimen)... La plana mayor del nacionalsocialismo desfila por la pantalla magnificamente retratada. No hay lugar para las malinterpretaciones: el film es cr�tico por el simple hecho de mostrar las cosas tal y como sucedieron. Es absurdo condenar la humanizaci�n de Adolfo, en tanto en cuanto y por mucho que nos resulte incomprensible, el austriaco era humano. Alguien capaz de preocuparse por el confort de sus secretarias o mostrarse cari�oso con su perra al mismo tiempo que condena a formas inimaginables de exterminio a seis millones de judios (y gitanos, disidentes pol�ticos alemanes, homesexuales, republicanos espa�oles y eslavos). Ah� reside precisamente el horror. Para completar la jornada, en Canal + se proyectaba El Pianista de Polansky. Al d�a siguiente pod�as encontrar en los quioscos t�tulos ad hoc como la brutal La Cruz de Hierro de San Peckinpah o Ha llegado el aguila de Sturges.
"Entramos en el parlamento para combatir la democracia con sus propias armas. Si esta es tan estupida como para darnos entradas gratis y salarios es su problema. No hemos llegado como amigos, ni siquiera como neutrales. Llegamos como el lobo dentro del reba�o"
(Joseph Goebbels, avisando de las intenciones del NSDAP antes de ganar las elecciones y alcanzar el poder)